Nosotros Estamos En Contra de Todos los Partidos Institucionales

La TCI se considera a sí misma un núcleo del futuro partido internacional de la clase obrera. Pero la palabra “partido” con frecuencia provoca una reacción alérgica, incluso entre elementos comprensivos a nuestra política - después de todo, ya no falta partidos de la izquierda y derecha que intentan controlar el estado capitalista, ya sea por la vía electoral o militar. Como decimos con frecuencia, nuestra visión no tiene nada en común con estas estafas. El partido que queremos construir no es un gobierno en espera, sino una guía en la lucha por un mundo nuevo. Esta traducción breve de nuestros compañeros en Battaglia Comunista directamente subraya ese mensaje, y debe ser leído en conjunto con otros artículos en nuestra página web, tal como La Clase Obrera necesita su propia Organización Política y Sobre la futura Internacional.

El estado, el gobierno, el parlamento, las autoridades locales…todas estas instituciones no son otra cosa que instrumentos creados y gestionados por la clase burguesa. Representan la máquina política represiva de los jefes. Son nada más que una superestructura política-burocrática que protege la estructura económica capitalista. El Estado representa el dominio político-económico-militar de la clase burguesa y esto es tan cierto en Italia como en cualquier otra parte del mundo.

“El ejecutivo del estado contemporáneo es sólo un comité para administrar los asuntos compartidos de la burguesía entera.”

Marx y Engels, Manifiesto del Partido Comunista

Dependiendo de la fase por la que el capitalismo está pasando, y del nivel de la respuesta proletaria, el estado puede tomar una forma “democrática” o abiertamente “dictatorial”.

“Las formas de dominación del estado pueden variar…pero esencialmente el poder está en las manos del capital, sean cuales sean las calificaciones de votación, los derechos, o si la república es democrática o no.”

Lenin, El Estado: Una Conferencia Impartida en la Universidad de Sverdlov

La “Democracia” de verdad no es nada más que la dictadura de la burguesía. La gran mayoría de la población es proletaria, por lo tanto, si – como quieren hacernos creer – en esta “democracia” la mayoría expresa su voluntad por las instituciones, ¿entonces por qué todas las leyes que son aprobadas son contrarias a los intereses del proletariado?

“Una república democrática es la mejor cáscara política posible para el capitalismo. El capital…establece su poder tan seguramente, tan firmemente, que ningún cambio de personas, instituciones o partidos en la república burguesa-democrática pueda agitarla.”

Lenin, El Estado y La Revolución

Las elecciones “democráticas” son un teatro político, un engaño para legitimar el poder en las manos de la burguesía. De hecho, la burguesía controla las herramientas con las que puede moldear la llamada “opinión pública”, de los medios de comunicación a las escuelas y las instituciones religiosas. La clase proletaria en esta “democracia” no cuenta para nada, cada decisión institucional debe estar compatible con las necesidades económicas de los jefes. Los administradores del estado por lo tanto son representantes de la clase dominante.

Es una pura ilusión considerar estas instituciones como instrumento con el cual la clase proletaria pudiese liberarse de la explotación de los jefes, cuando de hecho estas instituciones son la mejor forma posible que la burguesía tiene para administrar su poder económico. Después de la Comuna de París (1871) Marx escribió en el prefacio de la edición alemana del Manifiesto:

“Una cosa especialmente fue demostrada por la Comuna, esto es, que la clase obrera no puede simplemente apropiarse de la maquinaria estatal, y utilizarla para cumplir con sus propios objetivos.”

Marx y Engels, Prefacio de 1872

Los diversos partidos institucionalizados llevan a cabo un juego engañoso entre los que gobiernan y los que están en la oposición. Detrás del enfrentamiento entre los partidos sólo existe la lucha por el poder entre distintas facciones de la burguesía, o, más simplemente, una carrera de ratas entre políticos diferentes para sentarse en los asientos institucionales más cómodos.

En esencia, ningún partido institucionalizado cuestiona las bases económicas y sociales de este sistema; en el mejor de los casos un partido propone una diferencia ilusoria en la gestión de este mismo: un capitalismo con una cara más humana, justa, “democrática”, etc. Los mismos autodenominados partidos comunistas, que ocupan un lugar o quieren ocupar un lugar en el parlamento, no son portadores de un verdadero programa revolucionario; sólo propagan la ilusión de un camino institucional para la lucha de los obreros y casi siempre (al igual que los partidos de la llamada “izquierda radical”) trabajan mano a mano con otros partidos burgueses en las instituciones locales.

Nuestro cometido, por lo tanto, no va hacia construir un partido que pretende acumular votos en las elecciones, a ganar posiciones dentro de las instituciones del estado capitalista. Lo que queremos construir es el partido de clase, internacional e internacionalista, capaz de actuar como un punto de referencia político para la lucha de clase proletaria.

Martes, 19 de mayo, 2020

Thursday, July 30, 2020